
En Sudáfrica, escuché algo parecido a lo que ya había escuchado en la India a propósito de Gandhi. En el momento del traspaso de poder, en realidad los que lo recibían habían sido educados según la cultura europea. Gandhi y todos sus correligionarios, no eran verdaderos indios. De raza sí, pero su mente era exactamente igual que la de los ingleses. Mandela y los suyos no eran verdaderos sudafricanos. Sí, eran personas de color, pero su mente había sido educada en otros principios muy diferentes. Es una muy poco sutil crítica a los episodios descolonizadores que se han dado en unos lugares emblemáticos. Trufados de dolor, muerte e injusticia.
La manipulación nos corroe hasta la médula.
No he podido profundizar en ello. Exigiría mucha investigación y tiempo. El tema es lo suficiente complejo, denso y tan lleno de flecos que necesitaría gente formada intelectualmente, en el terreno y con ganas de afrontarlo sin pensar en el tiempo que hay que invertir.
Por supuesto, algo hay. Solo con reflexionar un poco, las piezas encajan. Solo que el puzzle no es tan sencillo como aparenta. Así que, por mi parte, mejor no me meto en este jardín, porque lo único que haría sería perderme y, por ignorancia, dejar mucho más fuera que lo que pudiera incluir.
Sí siguen la actualidad. No hace falta que sea la de la más rabiosa actualidad; podrán sacar algunas conclusiones sencillas. Una ojeada a vuelo de pájaro de las últimas centurias sirve para comprobar que la fuerza (el poder de la fuerza bruta) sigue siendo lo único que importa. No importa a quién robes, a quién insultes o a quién hieras o mates. Si disfrutas de esa fuerza, estás blindado contra cualquier cosa. Incluso te van a adular, sonreír, dar la mano e invitar a comer. La propiedad, las leyes, las normas… todo es revisable.
Puede que crean que hemos avanzado algo. Sí, pero todo eso puede desaparecer de un plumazo de la noche a la mañana. Nos podemos levantar sin derechos, sin propiedades, si me apuran, sin comida y, sobre todo, sin posibilidad de reclamar nada. Incluso algunos no se podrán levantar porque estarán muertos.
Pruebas las tienen a cientos a miles en los libros de historia y en los periódicos, todos los días del año. Descorazonador. Tristísimo y terrible, porque no hay visos de que eso cambie a mejor. Ni siquiera a largo plazo.
La foto fue tomada en Pretoria. En el palacio gubernamental. La estatua de Mandela preside la gran explanada, justo la misma donde algunas tribus camparon durante años para exigir la devolución de sus tierras y la reparación de las injusticias cometidas contra ellos.
¿Estamos condenados a repetir siempre los mismos errores?
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